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La delincuencia es hoy a nivel internacional una de las mayores preocupaciones de los países y organizaciones, y los estudios al respecto son abundantes, cada cual proponiendo diversas teorías y soluciones. Por tal motivo, la pregunta : ¿es la falta de oportunidades la mayor causa de la delincuencia en Chile? Nosotros creemos que no: la falta de oportunidades no es la mayor causa de la delincuencia, sino que ésta está condicionada por otra variable mucho amplia: nos referimos a la desigualdad. El informe regional de desarrollo humano (2013-2014)del PNUD propone que “las mejoras económicas son condiciones necesarias, pero no son suficientes para contener los delitos. Variables como la pobreza, la desigualdad y el desempleo no explicarían por sí mismas la intensidad y dinámica de la delincuencia”, sino que la unión de éstas es la que nos podría dar un indicio de la causa del problema en cuestión. En este sentido, planteamos que la desigualdad está sobre la falta de oportunidades, pues el problema está en el acceso a las garantías que el Estado ofrece a los ciudadanos y no en las garantías mismas.

En Primer lugar según Boris Andrei de la biblioteca electrónica Scielo (2005) delincuencia se entiende como un fenómeno social, asociado a la dialéctica entre determinantes socioculturales y económicos, familiares e individuales, que producen que un individuo infrinja la ley.

En segundo lugar, de acuerdo al ya mencionado PNUD, la desigualdad está referida a las brechas que existen entre las personas o entre los grupos sociales en términos de ingresos, oportunidades y acceso a servicios sociales de calidad. (PNUEB,2011)

La falta de oportunidades NO es la mayor causa de la delincuencia en Chile, porque  es irrefutable que la desigualdad es un fenómeno económico, político y social que está sobre todos los problemas que afectan a la sociedad. Un ejemplo claro es dos personas de distintos estratos sociales quieren acceder a una beca de educación superior, que en este caso consideraremos como una de las oportunidades mencionadas en nuestra pregunta, quien logre acceder finalmente a esta oportunidad será quien presente menos dificultades en su camino, por lo que podemos predecir que quien consiga el beneficio será quien pertenece a los estratos sociales más altos y con menos dificultades. ¿No es esto producto de la desigualdad que se presenta en nuestro país? Según Lawrence Sherman (2014), profesor de criminología de la Universidad de Cambridge, “la desigualdad es un predictor importante de la delincuencia, pues hay menos delitos cuando hay distribuciones de ingresos menos extremas”.

Con esto queremos afirmar que en Chile el principal problema no es la falta de oportunidades: por ejemplo, para el año 2016, “El MINEDUC”” entregó 126 mil becas de educación superior, pero preguntémonos: ¿Quiénes son los que finalmente pueden acceder a esos beneficios? Queda claro que el problema principal no es la falta de oportunidades, sino en el camino para acceder a ellas.

Los datos internacionales muestran que las condiciones de vida en cada barrio, las interacciones sociales y el acceso a oportunidades juegan un rol crucial en los resultados de la vida. La segregación urbana no puede seguir tratándose como tema aislado, sino que debe concebirse como la principal responsable de los problemas sociales que hoy nos afectan.(UDP)

La educación es la principal herramienta de cambio y movilidad social gracias a la posibilidad que entrega a las personas de conseguir empleo y capital cultural, razón por la cual hoy adhiere cada vez más participantes, sin embargo, quienes pueden asistir a la universidad son quienes pueden costear los altísimos aranceles o conseguir una beca o crédito del Estado.(www.Caf.com) Nos  preguntamos, ¿Qué ocurre con aquellas personas que viven en un entorno social hostil, con modelos familiares de drogadicción y alcoholismo y donde las oportunidades están tan lejos como la posibilidad de surgir?: no podemos sino concluir que la delincuencia en Chile no es un problema originado por la falta de oportunidades, sino por las dificultades presentadas en el acceso a ellas.

Finalmente, y tal como menciona el informe “Humanidad Dividida” del PNUD (2014), La desigualdad ha puesto en  peligro el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Ha frenado el progreso en educación, salud y  nutrición para grandes sectores de la población, hasta el punto de socavar las propias capacidades humanas  necesarias para lograr una buena vida. Ha limitado las oportunidades y el acceso a recursos económicos,  sociales y políticos. Y aún es más: la desigualdad ha provocado conflictos y ha desestabilizado la sociedad.

Esto demuestra que aunque tengamos en Chile muchas oportunidades para surgir, la desigualdad condena a los más desposeídos a vivir en un ambiente de marginalidad que condicionará sus actos y conducta.

Sofia Aravena-Camilo Cisternas

 

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