La globalización nos ha llevado a expandirnos de diversas maneras, ya sea de manera cultural como económica (Equipo de redacción, 2017), y una que ha comenzado a ganar gran terreno en un corto periodo de tiempo es la tecnología, la cual consumimos a diario y de la que inconscientemente somos incapaces de alejarnos, ya sea por costumbre o por la gran falta que nos hace en nuestros quehaceres diarios, pero ¿la tecnología nos está alejando cada vez más del mundo real?

Una pregunta relativamente fácil pero de diversas y difíciles respuestas, que fácilmente podrían ser como una gran red sin fin, de la cual se podría hablar sin poder llegar a nada en particular.

El celular se ha convertido en uno de los objetos tecnológicos más nombrados, ya sea por lo indispensable que se ha vuelto entre las personas para poder comunicarse desde distintas partes del mundo, cómo por lo absorbente que son. La facilidad con la que estos dispositivos pueden obtenerse es tan grande que se estima que para el año 2020 ¡más del 70% de la población mundial tendrá uno! (Mulatti, 2016). Y el número de personas que tenga uno será mayor que el que contará con electricidad, agua potable y automóviles, según lo señalado por CISCO. (Moreno, 2016)

También, los celulares tienen la capacidad mágica de cambiar algunas ‘‘costumbres’’, un ejemplo de esto, desde mi perspectiva, es que hace años atrás los encuentros amorosos entre dos personas ocurrían luego de que sus amigos, conocidos o familiares les presentaran, en cambio, ahora no ocurren si no después de haber entablado una conversación en alguna red social y haber ‘‘conocido’’ ligeramente al otro individuo, sin importar si es alguien cercano a la persona en sí o a alguien a sus alrededores. Luego de la primera cita, años atrás venían muchas otras que servían para conocerse en profundidad, pero ahora, vienen más conversaciones a través de WhatsApp, largos desvelos y pocas citas, que sirven para comenzar a transformar poco a poco la  ‘‘relación’’ en algo monótono que lleva al rompimiento y a las largas noches buscando en Tumblr frases de desamor que sirven para publicar en Facebook y en Twitter, #odioelamor.

¡Y luego la televisión! Si, la televisión es otro de los más famosos objetos que a mi parecer se han mantenido en la vista de las personas durante largas décadas. ¿Quién no tiene aunque sea un televisor, por muy pequeño que sea, en su casa? es casi imposible encontrar a alguien que pueda decir con orgullo que no tiene uno, porque prácticamente casi todo el mundo ha comprado, vendido o regalado alguno, y es que, ¿Quién podría vivir aunque sea un solo día sin comenzar viendo el matinal mientras se desayuna, almorzando con las teleseries y cenando con las noticias que esconden casi toda la información que importa? Oh, ¡sería prácticamente imposible!

Y como si fuese la guinda de la torta, los niños han comenzado a perder su niñez gracias a esas cajas negras adictivas. En mi opinión, desde muy temprana edad comienzan a sentarse a jugar video juegos frente al televisor, dejando pasar grandes días de juegos recreativos, amistades inseparables y años de niñez que jamás vuelven, dando paso a la cruel y dulce adolescencia, en la cual se continúa con el mismo ciclo, en donde se gastan varias horas al día en películas o series de Netflix, dejando pasar el tiempo nuevamente y perdiendo un poco del conocimiento que se debe ganar en aquella etapa, y luego se llega a la amarga y tortuosa adultez, en la cual nos percatamos del tiempo que hemos dejado pasar, reflexionamos sobre ello y decidimos cambiar un poco, pero de algún modo u otro llegamos a lo mismo, a quedarnos frente a un televisor, viendo programas sin un poco de pudor, en donde se denigran diversas personas o situaciones específicas que nos causan risas y nos quitan un poco de inteligencia, de vida y de exploración en el mundo real.

Por último, pero no menos importante, nos acercamos a los computadores, aquellos objetos que pueden tener a alguien pegado frente a ellos durante horas y horas sin hacer nada más que ver videos en YouTube, revisar las fotos que se tenían almacenadas en él o jugar LoL, haciéndonos durante algunas horas, personas excluidas del mundo real. (Morales, 2015)

En conclusión, y respondiendo a la pregunta planteada en un inicio, según Norman René Trujillo (2014), las tecnologías no son las culpables de que las personas se estén deshumanizando, sino que ellos por sí solos lo están haciendo. Las tecnologías no son las culpables de mostrar lo que verdaderamente son las personas.

Catalina Aguayo.

 

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